O nos tiran por la grieta o la grieta se los come

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Para que el Partido Político neo conservador que representa MM pueda sobrevivir en el ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional más allá de es-tos hipotéticos 4 años, deberán atacar al Proyecto Nacional y Popular, incesantemente desde sus infinitos parlantes mediáticos y resortes mercenario judiciales, con un grado de virulencia fa-lacia y podredumbre, que logre desfigurar la imagen pública de su líder, antes de las elecciones de medio término en el año 2017. Las perspectivas de lograrlo, lo saben, son realmente mínimas.
Y lo son porque los Pueblos son mucho me-nos ignorantes que lo que estos CEO Gobernantes creen. Con la hipocresía propia de una doble moral patológica pueden anunciar aumento de tarifas, ajuste en la clase media, estrangula-miento u ahorque en las clases bajas, mientras que muchísimos funcionarios, arrancando por el Presidente de la República, Ministros, Intendentes, personajes de la “hermandad” empresaria que nos gobierna, todos poseen cuentas offshore en paraísos fiscales; lugares donde los bancos les garantizan a los ladrones de guante blanco del mundo y sus pinches testaferros un lugar se-guro donde ocultar el dinero que no quieren o no pueden declarar en sus países de origen; todo dinero obtenido manchado con explotación, desigualdad, violencia.
La hipocresía con que MM habla de los Pueblos Originarios y la riqueza de nuestra tierra, de la Causa Malvinas, y al mismo tiempo, siendo el Presidente de la Argentina, viaja y se aloja con un magnate inglés, dueño de millones de hectáreas en la Patagonia, denunciado por la comunidad mapuche, dueño de EDENOR, usurpador de un lago Argentino. Y así muchísimas otras “mojadas de oreja”, en las cuales el Presidente subestima la inteligencia y la dignidad de un Pueblo. Es tal el rechazo de clase hacia los sectores populares que desde el Gobierno creen que pueden alienarnos indefinidamente a través del mensaje único que propagan los medios de comunicación, olvidando que este mismo Pueblo, en el año 2011, y en un mapa comunicacional no tan diferente al actual, con CFK atacada y agraviada como quizás ningún otro presidente en la historia de la Argentina, le otorgó el triunfo de la elección con el 54% de los votos. No hay que subestimar al Pueblo, porque este observa, piensa, compara, recuerda. Y elige. Deberemos observar desde nuestra perspectiva, al margen de todos los ataques y artimañas recibidas, cuáles fueron los errores cometidos para no haber sido acompañados de la manera que lo imaginábamos por ese mismo Pueblo que venía de premiarnos en las urnas durante dos elecciones nacionales consecutivas.
La exacerbación de la grieta por parte del gobierno y sus aliados mediático judiciales, a través de los estereotipos del ñoqui, los casos político-judiciales con pantalla online, el terrible avasallamiento cometido sobre la dirigente social Milagros Sala en la Provincia de Jujuy, y tantas otras artimañas sólo concebible en mentes tan oscuras y retorcidas, son parte de esta estrategia de aniquilamiento del kichnerismo. Muchos de los que vivieron el período posterior al derrocamiento del segundo gobierno de Perón, dicen que el nivel de odio y venganza es tranquilamente asemejable. Es evidente que el kichnerismo ha tocado los intereses de sectores muy poderosos, de ahí la magnitud de semejante reacción. Y esos intereses no son sólo económicos, son también intereses de dominación cultural. Las clases dominan-tes de la Argentina, que históricamente gobernaron el país a través de militares o fraudes electorales, no pueden concebir el avance de la inclusión social, de los derechos civiles y políticos para las mayorías.
Al peronismo no le perdonarán nunca (y ello debe ser motivo de orgullo) haberle dado dignidad y conciencia política a un Pueblo trabajador y humilde. Es probable también que el PRO esté en la búsqueda de consolidar con esta estrategia de criminalización K, y aprovechando al gorilismo más rancio, un núcleo duro profundamente antiperonista, reaccionario, que compense de alguna manera el núcleo duro K, que se estima ronda entre el 28 y el 33 % del electorado nacional. La diferencia sustancial es que el Proyecto Nacional y Popular corre con la enorme ventaja de poseer en su interior con un número significativo de voluntades, que traccionan y movilizan, mientras que el hipotético núcleo duro Macrista es un electorado apolítico, sin la mínima intención de participación.
Frente Ciudadano: Marchando hacia una democracia participativa.
Jugando un poco con la imaginación, creería que las primeras formas de este Frente Ciudadano que CFK propone, fueron apareciendo como expresión genuina de empoderamiento y mientras que millones quisiéramos la construcción de una ciudadanía sin tapiales y con calles llenas de otros y de unos, todos mezclados.
Para terminar esta reflexión inconexa y apasionada, les comparto una imagen del pasado que mi viejo me contaba y que al día de hoy me sigue emocionando, porque refleja cabalmente una manera de concebir la vida en Sociedad. Él me decía que su mamá (mi abuela) cuando él era bebe y mis tíos eran bebes, tenía muchísima le-che en sus pechos, y que ella, como otras mamás del barrio, le daban el pecho a otros bebes que no eran sus hijos, porque las mamás de estos niños no tenían leche. Siempre me pareció un ejemplo cabal de solidaridad y amor por el otro. Y no es casualidad que eso sucediera en los barrios más humildes, donde si no te apoyas en el de al lado estas al horno, donde la solidaridad es una forma de vida.

En la necesidad y la pobreza se forjan los valores más inquebrantables e íntegros del ser humano. Por eso lo que nos dijeron siempre desde las ONG, los canales de tv, y los académicos de turno, que ciudadanía es respeto, modales, tolerancia, nos ocultaron otra parte. ¿Por qué nunca nos hablaron de que ciudadanía también puede ser amor, compañerismo, solidaridad? Podríamos decir que la grieta es la distancia abismal entre dos subjetividades, en este caso, en torno a cómo definir ser ciudadano. El Frente Ciudadano, entiendo podría ser, más allá de la búsqueda de una oposición efectiva al actual gobierno y la construcción de una nueva alternativa para la recuperación del poder político, también una experiencia interesante en torno a estos desafíos de volver a construir vínculos sociales de los que antes hablaba, que cimienten desde las bases una clase media con conciencia y sensibilidad política y social, que supere de una vez y para siempre los límites electorales de los movimientos Nacionales y Populares en la Argentina. Soñar no cuesta nada.
Julián Di Silvestro