Manual del Laburante: La importancia de la afiliación

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Por Federico Puccinelli*

El pasado número hicimos una introducción sobre el significado, origen y legalización de nuestra actividad sindical. En esta ocasión quisiéramos abordar una cuestión central: la afiliación en las organizaciones gremiales.

Nuestro estatuto reza en su artículo 1º que  “…la ASOCIACIÓN DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LANÚS (ATUNLa), que comprende a todo el personal Nodocente que presta servicios en la Universidad Nacional de Lanús, en todas sus categorías, profesiones y oficios; sean estos administrativos, profesionales, técnicos, médico-asistenciales, auxiliares al servicio de la docencia, servicios generales, producción, obreros y de maestranza; sean efectivos, eventuales, transitorios o contratados, y cuyas tareas sean asimilables al Convenio Colectivo de Trabajo 366/06…”. Esta definición plantea diversas cuestiones respecto al objetivo de la afiliación que pasamos a desarrollar.

Nuestro Modelo Sindical Nacional reconoce la conformación de todas las organizaciones sindicales, pero a diferencia de otras legislaciones laborales, otorga la potestad de negociar convenios colectivos a aquellos que poseen Personería Gremial.

Esta personería gremial está establecida en torno a la cantidad de afiliados que una entidad posee, pudiendo estos ser afiliados en base al encuadre que establezca el propio sindicato como reza nuestro primer artículo. Estos dos factores, ámbito de afiliación y cantidad de afiliados, constituyen la clave del poder de negociación de un gremio. En este sentido, afirma el reconocido abogado laboralista Héctor Recalde, que “La representatividad se mide por la cantidad de afiliados cotizantes, de resultas de lo cual es la propia voluntad mayoritaria de los trabajadores, manifestada por la afiliación y su mantenimiento en la organización sindical, la que determina cuál de los sindicatos representará el interés de todos los trabajadores”

Ahora bien, la tasa afiliatoria de un gremio es uno de los factores y quizás el más importante a la hora de medir la densidad sindical de un gremio. Entendemos por densidad sindical, la presencia efectiva del gremio en todas sus áreas, la reafirmación de este rol por parte de los y las trabajadoras representados y la capacidad derivada de estas premisas: negociación y lucha. Cada afiliado reafirma con su compromiso la elección de su gremio y su identificación en base a los resultados obtenidos por este y a su vez, su afiliación significa la conciencia de la importancia del gremio para obtener sus derechos y la solidaridad económica y de clase histórica de las y los trabajadores que es la base del sistema sindical.

Es reconocido que la tasa de afiliación es un claro índice de ordenamiento económico en cualquier lugar del mundo. Entendemos que el sindicato puede ser visto como un problema o como una solución. Nosotros nos inclinamos abiertamente por la segunda definición. El sindicalismo tiende a resolver problemas con un criterio de justicia entre sus afiliados, y como dice el Papa Francisco respecto al significado de la palabra sindicato “Es hacer justicia juntos”. Veamos. Finlandia, ejemplo de economía firme, equilibrada y con amplios derechos sociales, posee un 74% de tasa de afiliación, Suecia 66%, Bélgica 54%, Italia 35,5%, Gran Bretaña 26%, España 29% y Alemania 18% junto a Japón. Si miramos al hemisferio occidental, el país con mayor tasa es la Argentina, con 35%, le siguen Uruguay con 30%, Brasil con 18% y Méjico con 11%.

Para finalizar, el poder sindical que muchas veces vemos ajeno, con grandes centrales y dirigentes inalcanzables, se basa principalmente en la confianza de los trabajadores y trabajadoras en la efectividad de la herramienta sindical para la obtención de un mejor nivel de vida, actualización salarial, salubridad e higiene laboral. El acto de afiliarse es un claro rasgo cultural argentino y denota la confianza histórica del sector trabajador a su herramienta de defensa y avance más acabada: el modelo sindical argentino. Pero también, una sociedad altamente sindicalizada implica un ordenamiento económico fundamental para evitar el abuso del capital y las patronales, una justa (o menos injusta) distribución de la ganancia generada entre capital y trabajo, y en el caso de nuestro país, el indiscutible protagonismo de los trabajadores en las grandes decisiones que se tomen en el país.

 

*Delegado de ATUNLa.

 

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