Manual del Laburante Nº1

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En esta sección, vamos a conocer un poco más los principales elementos del modelo sindical argentino. En esta primera entrega nos preguntamos: Sindicato, ¿para qué?

En principio, podemos definir que un sindicato es un conjunto de trabajadores y trabajadoras que se agrupan conformando una asociación con el objetivo primario de la defensa de sus intereses profesionales. Partiendo de esta base, este grupo de laburantes establece cuales son las reivindicaciones que intentan conseguir respecto a su actividad laboral. Este es el primer hecho fundante que estructura quiénes lo integran, cómo son elegidos y cómo se va desarrollar esta tarea.

Lo primero es la elección por parte de los trabajadores de una lista de compañeros y compañeras con pertenencia (deben tener dos años de trabajo efectivo) en los que se delega esa representación en la negociación con la patronal. Lo segundo, es la creación de un estatuto que se adapte a la legislación del Ministerio de Trabajo y, en nuestro caso, la Ley 24.185 de negociación colectiva en el empleo público (Ya hablaremos de qué se trata en otra entrega).

La actividad sindical en Argentina está legalizada en su totalidad desde el 2 de octubre de 1945, cuando el secretario de Trabajo y Previsión, Juan Perón, sanciona mediante decreto Ley 23.852 nuestro marco regulatorio sindical. Así, se garantiza el desarrollo sindical en los lugares y horarios de trabajo (a diferencia de otros países), sus métodos eleccionarios, su legalidad para negociar colectivamente sus derechos y lo más importante, la unidad por rama de actividad que garantiza la potestad del gremio con mayor número de afiliados de negociar por todos los trabajadores y trabajadoras (De esto también vamos a hablar!).

El sindicato nace para equilibrar el desbalance natural que existe al momento del contrato de trabajo. Mientras el derecho civil tiende a equilibrar el peso de dos actores civiles frente a una demanda de interés contrapuesto, el derecho laboral -que es la fuente de las leyes que nos amparan- tiende a equilibrar el desfasaje entre un actor poderoso (privado o estatal) que posee mayor fuerza para imponer sus condiciones (horario laboral, remuneración, licencias, tareas a realizar, etc.) y el trabajador o trabajadora que posee simplemente su fuerza de trabajo que vende al momento del contrato.

Entonces…sindicato, ¿para qué? Podemos decir que deriva del razonamiento común: los trabajadores y trabajadoras son el elemento más numeroso de la sociedad, el que crea la riqueza y a la vez son dueños de su propia fuerza de trabajo, su virtud está en unirse. En este sentido, el sindicato es la herramienta organizativa por excelencia de los trabajadores para peticionar en conjunto por nuestros derechos. Nuestro país, por una tradición sindical que proviene de antaño posee aún hoy la tasa de afiliación más grande del hemisferio occidental (solo superada en Europa por los países nórdicos) que ronda en el 35%. Es nuestra obligación conocer esta herramienta y defenderla, pero como decimos siempre en ATUNLa, no se defiende lo que no se quiere y no se quiere lo que no se conoce. Hasta la próxima!

 

 

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